Pierrot ha caído desde el cielo. Su cuerpo permanece inmóvil. Su mente rota. Está muy cansado y evita moverse por miedo a despertar. Dentro, sólo alcanza a oir una voz que le dice: Despierta, Pierrot, despierta.
No hagas caso a esa voz, Pierrot. Es la voz de la locura.

Hola, navegante.