Pierrot ha caído desde el cielo. Su cuerpo permanece inmóvil. Su mente rota. Está muy cansado y evita moverse por miedo a despertar. Dentro, sólo alcanza a oir una voz que le dice: Despierta, Pierrot, despierta.
No hagas caso a esa voz, Pierrot. Es la voz de la locura.
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Tú, que acertaste a naufragar en estas pàginas perdidas, quizás deberías saber... que todos mis invitados gozan aquí de las siguientes virtudes: