Escena del crimen – no entrar

Miércoles, 21 de Junio de 2006 - Sección: Variettes - 5 comentarios

Crime Scene

Crime Scene

Curiosa campaña de anuncios de la ‘Organización de ayuda social a mujeres independientes’ de Alemania. Esta organización ayuda a mujeres que han sido victimas de todo tipo de abusos sexuales. Y es que una de cada cuatro mujeres es victima de la violencia doméstica en Alemania.

Por desgracia, España no es el único paí­s donde se da tan deplorable y terrible situación.

Fuente: Houtlust



Hay 5 comentarios

  1. nachada
    Jueves, 22 de Junio de 2006 a las 07:59.

    EL FASCISMO NOS INVADE EN TODOS LOS SENTIDOS Y NOS DEBE DAR FUERZAS PARA LUCHAR CONTRA TODAS LAS INJUSTICIAS

    11 de junio.- Esta vez pudieron reunirse sin que nadie les amedrentara. Claro que tuvo que producirse la violenta agresión hace una semana a los mismos ciudadanos para que las cosas en materia de seguridad hayan cambiado tanto de lunes a domingo.

    Esta mañana a las doce los Ciudadanos de Cataluña estaban convocados a concentrarse en la plaza de la Constitución de Gerona.

    Se trataba de demostrar que el miedo y las amenazas no les iban a callar. Y, efectivamente, allí­ estaban unas 250 personas, en silencio, enseñando un cartel que decí­a exactamente eso “no nos callarán”, escrito en castellano y en catalán. No eran una multitud, es verdad, pero con ellos se podrí­a haber llenado el aforo de cualquiera de los muchos mí­tines de partidos polí­ticos a los que he asistido en lo que va de campaña.

    Ante estos ciudadanos hablaron, entre otros, el abogado José Marí­a Villegas, el dramaturgo y actor Albert Boadella y el periodista Arcadi Espada mientras al fondo, pero muy al fondo, se escuchaba el eco de lo que podí­an ser unos gritos acompasados que en ningún caso lograron apagar la voz de los intervinientes. Eran los gritos de los agresores, no más de una treintena que, esta vez, no podí­an avanzar contra los concentrados en la plaza.

    Llevaban, eso sí­, carteles:

    “Españolismo= terrorismo”

    “Alberto Boadella, no queremos tus tanques”

    “Basta de españolismo”

    “Arcadio Espada: si los nacionalistas quieren seguir el modelo de Montenegro, deberí­an empezar por el principio: una buena guerra civil”.

    (Esto último debe de ser un párrafo de un artí­culo de Espada en el que se recuerda la historia inmediata de la disolución de Yugoslavia)

    En la plaza, mientras tanto, los ciudadanos escuchaban bajo un sol canalla.

    “Replicaremos siempre al intento de silenciarnos” advirtió Espada quien denunció también que estos actos de boicoteo son el resultado de la criminalización polí­tica del adversario, de los que dicen que el no democrático al estatuto es un no contra Cataluña.”

    Boadella habí­a hablado minutos antes.

    Explicó que hace 30 años, en la misma plaza de Gerona, se habí­an concentrado Els Joglars para protestar por la detención de un actor y para pedir libertad de expresión.

    “Treinta años después, no podí­a imaginar que tendrí­amos que venir a defender lo mismo”, como si el pasado estuviera de nuevo allí­ y no es porque no se hubiera movido, sino porque habí­a regresado.

    “Pero tengo más miedo ahora que antes” advirtió Boadella, “porque siento el miedo de la gente a expresarse. Y ése es el fracaso democrático del nacionalismo, un régimen de apariencia democrática que no duda en señalar como un traidor a la patria a quien no está de acuerdo”.

    Hablaron libremente todos, y libremente fueron escuchados sin ser agredidos por los ultranacionalistas. Los asistentes guardaban silencio y aplaudí­an de cuando en cuando. Va a parecer sorprendente, pero estaban emocionados. Lo aseguro.

    ¿Cuál era la diferencia entre el lunes pasado y hoy domingo en la misma ciudad, con los mismos participantes e idéntico mensaje?

    No era que los nacionalistas de extrema izquierda hubieran aprendido en estos pocos dí­as esa lección elemental en democracia y hubieran concluido que estaban obligados a respetar el derecho de los demás a opinar y a disentir, si les viene en gana, de la doctrina oficial. No era eso.

    La que habí­a aprendido la lección era la consejera de Interior de la Generalitat que, de ninguna manera querí­a ser responsable de que la policí­a consintiera nuevas agresiones a un puñado de ciudadanos no nacionalistas que están en total desacuerdo con el texto de este Estatuto y sobre todo, con el espí­ritu que lo informa. Y que lo dicen.

    La diferencia entre el lunes y el domingo es que, esta vez, los ciudadanos sí­ estaban protegidos por quien está obligado a defender su derecho a expresar su opinión. Y lo estaban sin disimulo.

    Decenas de policí­as autonómicos se habí­an plantado delante del grupo de ultranacionalistas. Una barrera de uniformes azules -los Mossos d´Esquadra- reforzados por otra lí­nea de policí­as antidisturbios, reforzados a su vez por decenas de policí­as de paisano, aseguraban a los ciudadanos su libertad a la hora de expresar su discrepancia. De gritarla a los cuatro vientos, si eso es lo que prefieren.

    Los independentistas de extrema izquierda, que aquí­ se hacen llamar Maulets, aguantaron a pie firme ante la barrera policial, y tuvieron que esperar mucho tiempo, mucho, hasta que los Ciudadanos se marcharon de la plaza. Luego ya no sé lo que hicieron.

    Lo que sí­ sé es que, al terminar, las 250 personas que habí­an acudido a la plaza de la Constitución de Gerona intercambiaron centenares de veces entre sí­ una palabra. Decí­an “gracias”.

    P.S.

    Ofrezco mi testimonio, si se necesita, para la identificación de la persona que agredió delante de mi cara a Arcadi Espada, agresión que compruebo que algunos desmienten y de la que otros dudan.

    Yo lo vi, insisto. Y me acuerdo perfectamente.

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    Yo vi a los fascistas pegar a los Ciutadans

    Un joven aborda a Arcadi Espada, que camina junto a Victoria Prego. (Foto: E. Kelele)
    6 de junio de 2006.- Yo estaba ayer en Girona. Me tocaba ir a ver qué decí­an los Ciutadans de Catalunya sobre el asunto del Estatuto. Lo que no sabí­a era que iba a asistir a una demostración del totalitarismo más bestial contra un grupo pequeñí­simo de hombres y mujeres que no están de acuerdo ni con el contenido del Estatuto ni con el nacionalismo como planteamiento polí­tico.

    Llegué pronto. Y allí­, delante del edificio, se habí­a concentrado un grupo pequeño, al principio de 14 o 15 jóvenes, que evidentemente pensaban desplegar unas banderas que llevaban dobladas: unas rojas, otras rojas y amarillas, otras verdes.

    La cita era a las 19.30 horas. Y sobre las 19.20, como movidos por un resorte, los miembros del grupo, que ya habí­a aumentado mucho y que contaba con varios individuos maduros, muy maduros, se dirigió en tromba hacia la entrada de la Fundación de La Caixa, donde se iba a celebrar el acto.

    Yo entré también. Ni Arcadi Espada ni los demás participantes en la mesa habí­an llegado aún, pero ya empezaron los insultos: “¡Fascistas, hijos de puta, no me hables en esa lengua [el castellano], que es una lengua impuesta por una guerra!”. Y gritos de “Franco, Franco, Franco” a garganta batiente.

    Una señora, supongo que miembro de Ciutadans, les decí­a “Tranquilos, tranquilos, nosotros tenemos derecho a expresar nuestras opiniones”. Los otros berreaban sin parar. Y, según luego me han dicho, le tocaban el culo. Pero yo eso no lo vi.

    A mi lado, un señor se lamentaba: “¡Que hayamos tenido que soportar una dictadura y ahora volvamos a tener que ver cosas como ésta…!”. Estaba desolado pero, sobre todo, se le veí­a desesperado.

    Los berridos arreciaron y las amenazas subieron de tono. “¡Como me hagas una foto te doy una hostia que te mato, hijo de puta!”, dice un energúmeno corpulento, muy rubio, de dos metros de alto y otros tantos de envergadura, con el pelo rapado al cero pero dejándose el pelo largo por la coronilla, a modo de coleta ’sauvage’.

    En esto un individuo mayor, que los 50 años ya no los cumple seguro, se acerca con una cara de odio —que yo le vi porque estaba a 30 centí­metros de mí­â€” e intenta pegar a uno de los de Ciutadans. Le empuja violentamente y le levanta la mano. A continuación lo intenta conmigo, pero no llegó a pegarme. Le faltó un pelo.

    ¿Estarí­an presentes en todo este episodio los Mossos d’Esquadra? Si ellos lo dicen yo no lo dudo, pero en ese caso su incompetencia fue sideral. Porque allí­ siguieron los tí­os y las tí­as, gritando insultando y amenazando.

    Hasta que llegaron aquellos a los que estaban esperando: Arcadi Espada y sus compañeros. Entonces se abalanzaron sobre el pequeño grupo y el cincuentón que me habí­a querido pegar pegó a Arcadi Espada.

    Yo estaba, de nuevo, a pocos centí­metros de la cabeza de Arcadi. Le pegó fuerte, todo lo fuerte que pudo, en la nuca. Espada se revolvió instintivamente y le lanzó una patada que no llegó a darle porque el tí­o se escabulló mientras seguí­a gritando. Los demás fascistas se lanzaron contra los miembros de Ciutadans para agredirles y vapulearles.

    Todo esto se produjo en medio de un tumulto extraordinario, con decenas de personas metidas en el vestí­bulo de la Fundación, un espacio de no más de ocho metros cuadrados. Yo llegué a tener miedo de que me aplastaran contra la pared. “¡Fascistas, hijos de puta, fuera de aquí­!”, aullaban mientras atacaban a los ciudadanos e intentaban forzar la puerta de seguridad para acceder al edificio.

    Varios de los miembros de Ciutadans resultaron con contusiones y hematomas.

    Por fin subo al salón donde se iba a celebrar el acto. No habí­a más de 40 personas. Unos héroes, habida cuenta del terror desplegado ante la puerta que disuadió a varias personas de entrar. Tuvieron miedo de ir a escuchar la opinión de otros ciudadanos como ellos.

    Tuvieron miedo de participar, siquiera fuera como espectadores, en un acto de disidencia de los postulados nacionalistas. Tela.

    Empezó el acto y debo decir que aquello fue como un Seminario de la facultad de Polí­ticas. Cuatro hombres —dos profesores, un abogado y un periodista— reflexionando lentamente, con un tono muy medido y muy sereno, sobre las razones de su discrepancia.

    Es completamente inaudito que esos individuos y quienes hubieran deseado escucharles estuvieran siendo objeto de semejante violencia por parte del fascismo más clásico, revestido de nacionalismo agresor. Nada nuevo, por otra parte.

    Estas cosas ya las hemos visto y las conocemos. Conocemos la actuación terrorista de los ‘camisas pardas’ nazis y sabemos como actuaban los camisas negras. Desgraciadamente, estos engendros repiten toda la sordidez de aquel terror.

    Terminado el acto, los Mossos dicen a los ponentes que salgan por la puerta de atrás. ¡Por la puerta de atrás unos ciudadanos demócratas que disienten de una ley y de una ideologí­a! Pero era porque los energúmenos esperaban en la salida principal.

    Después de bajar escaleras interiores y pasar por cuartos de almacenaje, salimos a la calle.

    Y los fascistas, que se dan cuenta, acuden a la carrera arreciando sus insultos. Los Ciudadanos de Cataluña iban asediados por delante y por detrás por sujetos que les llamaban de todo, incluido “¡Inmigrantes, iros a España!” y otros gritos inauditos como “¡Bilingí¼es!”, además de los consabidos “¡Os vamos a dar de hostias, payasos, hijos de puta, a ver si te meten un petardo en el culo!” y demás.

    Fueron 300 metros inolvidables sin que ninguno de estos engendros fuera molestado ni detenido.

    La cosa llegó a tal punto que el grupo, por indicación de la Policí­a, tuvo que refugiarse en la entrada de una casa, uno de esos portales que tiene zaguán. Y allí­, mientras seguí­an siendo amenazados e insultados a berrido limpio, esperaron a que llegaran los Mossos antidisturbios, que hicieron un pasillo por el que los Ciudadanos de Cataluña, apenas ya cinco o seis, pudieran subir a unos coches policiales que les sacaron de allí­.

    Uno de aquellos bestias, el rubio grande como un armario, que aullaba ferozmente, llevaba puesta una camiseta negra que poní­a: “STOP AL RACISMO”. Qué delicada, la broma.

    Hubo agresión, claro que sí­. Fue tal como lo cuento. Esto que yo vi fue pura delincuencia polí­tica, además de un escándalo monumental para cualquier organización que se pretenda democrática. Es el mismo modelo de Batasuna y del llamado terrorismo callejero del Paí­s Vasco.

    Sólo que esto ocurre en la Cataluña del ’seny’ y mientras la Policí­a dice que no le consta la agresión. ¿Cómo le va a constar si no estaba delante cuando se produjeron los ataques? Pero insisto: yo lo vi. Y así­ ocurrió.

  2. Lautreamont
    Jueves, 22 de Junio de 2006 a las 13:29.

    Jur Jur – Peaso comentario. o_O

  3. hunger
    Jueves, 22 de Junio de 2006 a las 14:13.

    Madre mí­a, qué comentario más largo!!!!
    La verdad es que me parece muy directa y acertada la campaña. Quizá un poco dura a la vista, pero eso es lo que necesitamos, dureza para ser conscientes de una puñetera vez de la verdadera dimensión del problema.

    Por cierto, enhorabuena por el lavado de cara del blog, te ha quedado molón :) ))

  4. Lautreamont
    Jueves, 22 de Junio de 2006 a las 18:22.

    Sí­, parece que a veces necesitamos que nos den un bofetón para reaccionar. Ntsch, triste vida esta joder.

    Asias por lo del diseño, Hunger.

  5. nchada
    Sábado, 24 de Junio de 2006 a las 12:07.

    esta bien… hablare de tu post… Me parece demasiado blade runner. No me gusta ese tipo de futuro ni que intenten ser demasiado modernos a la hora de describir este mundo tan simple en su natualeza y complicado en su observacion humana.

    Pero seguro que ha costado una pasta gansa y fomentara con ese dinero nuevas creaciones “cool”


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