Arqueología: la cultura es más vieja de lo que pensabamos

Viernes, 23 de Junio de 2006 - Sección: Variettes - 3 comentarios

Conchas

Un grupo de arqueólogos ha descubierto recientemente que restos de conchas encontradas en Israel y Argelia, y datadas en 100.000 años, son en realidad abalorios decorativos.

La importancia de este hecho es muy grande, ya que sugiere que las modernas formas de comportamiento, tales como el lenguaje, se desarrollaron mucho antes de lo que pensabamos.

(Como se enteren el JJ Benitez o el Iker Jimenez de esto, vamos a tener manipulación de noticia para rato).

Fuentes [inglés]:

  1. BBC News
  2. New Scientist



Hay 3 comentarios

  1. hunger
    Viernes, 23 de Junio de 2006 a las 13:29.

    Es mucha la historia que no nos cuentan, la historia real, la que no la cuenta nadie, salvo los hechos…

    Lo peor de todo es que a los chavales que estudian historia en el colegio les siguen contando, por ejemplo, que fue Colón quien descubrió América.

    Creo que la historia debe ser estudiada y cuidadosamente enseñada – con ambigí¼edades, si es necesario, o con distintas posibilidades – y creo también que nadie puede decir que algo fue así­ porque lo cuentan las crónicas, porque ésas la cuentan los vencidos. Es necesaria la aplicación de investigaciones acertadas para contrastar. Si no, corremos el riesgo de encontrarnos una pila en bagdag datada 1800 años antes que de que Volta y Galvani la hicieran suya, huellas de sandalias con trilobites (invertebrados marinos desaparecidos hace 210 millones de años) incrustados en el talón o el libro impreso más antiguo, datado en China en el año 868.

    Es por eso que la historia escrita, la que se enseña en las escuelas, la que quieren hacernos creer, además de subjetiva es, por momentos, absurda :)

  2. nahada
    Sábado, 24 de Junio de 2006 a las 12:16.

    Es de mala educacion corregir por eso solo añadire una matizacion y es que existen indicios de que ya existian lamparas de electricidad quimica en grabados dentro de las grandes piramides de egipto.

    Mi padre que es un gran sabio me enseño a hacer electricidad “con un limon” curioso eh¡¡

    Al final la culpa sera del vaticano o de aznar y solo con la llegada del rey de los templarios saldremos de esta oscuridad tan ¿”oscura”?.

    Bueno en serio, me parece que no hemos descubierto nada nuevo con esa noticia pero es digna de ser escupida por los medios de comunicacion. Como ya no hay atentados ni las tropas españolas montan hospitales en bagdad.

  3. nachada
    Sábado, 24 de Junio de 2006 a las 12:28.

    por cierto sabeis como se invento el dinero????

    Yo os lo explico otra vez

    jajajaja

    vaya chapa os voy a meter

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    Hola! Permitidme que me presente. Mi padre es Hermes, Dios del comercio y mis abuelos son Zeus y Maya. Las explicaciones de mi padre sobre el comercio, el dinero y todas esas cosas me aburrí­an mucho. Eso de estudiar me parecí­a una lata. ¿Para qué necesita estudiar un Dios?

    Mi padre, cansado ya de pelear conmigo, decidió enviarme a la Tierra para que descubriera qué es el dinero. Fuí­ a caer en mostoles y allí­ conocí­ a eva y a nacho.

    ¡nacho si que podí­a tener problemas con su padre! Resulta que su padre le habí­a dejado un álbum de monedas y, en un descuido, le habí­an “birlado” unas cuantas… Si no las recuperaba estarí­a en un lí­o.

    En el álbum faltaban varias monedas: Una concha que se utilizaba en la prehistoria como objeto de cambio, una moneda persa de la época de Alejandro Magno, una pepita de oro, un recibo del siglo XVI, un billete de la época Ming … ¡Buf! Conseguir todo eso serí­a muy difí­cil. Afortunadamente yo, al ser hijo de un Dios, puedo viajar en el tiempo, así­ que eva , nacho y yo vamos a intentar recuperar todas esas piezas. ¿Nos acompañas?

    nacho, eva y yo caimos desde el cielo. ¡Esto del viaje en el tiempo no es nada cómodo!. Después de despistar a un que nos perseguí­a nos encontramos con un hombre de las cavernas. Era muy y tení­a una muy grande. Era muy raro y se vestí­a con una piel de . nacho le preguntó si era hippy pero él no entendí­a nada. Entonces vi que, atadas de una cuerda, llevaba un montón de conchas como la que estábamos buscando.

    El troglodita se enfadó mucho cuando intenté cojerle una de las conchas y se llevó a nacho hasta su poblado. Así­ que fuimos a rescatarlo.

    Cuando llegamos al poblado vimos que todos estaban intercambiando cosas. Si uno tení­a muchos y necesitaba , cambiaba algunos de los por con otra persona. ¡Claro! Esta gente no usaba dinero y si querí­an algo no lo compraban, lo cambiaban por otra cosa. Entonces a eva se le ocurrió una idea “¡Ya sé!” -dijo eva – “Iremos al rio a pescar y cambiaremos a nacho por “.

    Para poder pescar tuvimos que cambiarle a un troglodita el de eva por su arpón. Pescamos cuatro pero el troglodita que tení­a a nacho encerrado no tení­a un pelo de tonto y nos pedí­a más cosas. Además de las queria un collar, una piel de y el arpón. A eva -que es muy lista- se le ocurrió como conseguir esas cosas. El collar lo hizo con atados con una cuerda y la piel de la consiguió cambiándosela a otro troglodita por el que le quedaba. Por fin lo tení­amos todo y pudimos liberar a nacho.

    Te preguntarás cómo conseguimos la concha … ¡nacho se la habia ganado a los trogloditas jugando al ! Pero tuvimos que salir corriendo (o mejor dicho volando). La siguiente moneda que necesitábamos era una moneda persa de la época de Alejandro Magno. Así­ que…

    Esta vez habí­amos ido a parar en medio de un desfile con elefantes y todo. nacho fué a caer justo en medio de las patas de uno de ellos. ¡Si no llega a ser por lo chafan! era una muchacha egipcia, muy , que estaba viendo el desfile. Ella nos explicó que el hombre del desfile era Alejandro Magno. En ese momento iba a hacer una ofrenda a los dioses egipcios. ¡Nada menos que dos monedas persas como las que necesitábamos!

    Iban a dejar las monedas en una pirámide. En ese momento Alejandro Magno dijo que él era el hijo de Zeus. Si eso era verdad, entonces ¡era mi tio! Pero él no me creyó y me encerró en la pirámide junto con las monedas. ¡Vaya! Esta vez era a mi a quién tendrí­an que rescatar. Afortunadamente conocí­a muy bien los pasadizos de la pirámide. Pero los pasadizos estaban muy oscuros y necesitaban una , así­ que fueron a comprar una.

    El tendero no se fiaba de esas cosas nuevas que llamaban monedas y lo único que querí­a era cambiar la por algo (como los trogloditas). El tendero querí­a una , así­ que se la dieron (no sé de donde la sacaron nacho, eva y ) y entraron en la pirámide. Caminando por los pasadizos encontraron por casualidad una trampilla secreta. Era la puerta de la sala donde me habí­an encerrado junto con las monedas. Así­ que guardamos la moneda en el álbum, dejamos a fuera de la pirámide y…

    Ya estábamos en el oeste americano para encontrar una pepita de oro. Pero habiamos empezado mal, habiamos ido a parar encima de una diligencia justo en el momento en que unos forajidos la estaban asaltando. Uno de ellos tenia una gran cicatriz en la cara. nacho, eva y yo nos escondimos entre el equipaje hasta que llegamos a . Al llegar a la ciudad nos dijeron que John “” vendí­a un mapa de una de oro, así­ que fuimos a verle. Al entrar en el saloon vimos que el tal John “” era el mismo que atracó la diligencia y tení­a una pinta muy peligrosa.

    Salimos del saloon disimulando y con mucho miedo. Ya en la calle vimos que ofrecí­an por él nada menos que 10000$. ¡Guau! Eso era mucho dinero y con ese dinero podrí­amos comprar la pepita de oro que faltaba en el álbum. Fuimos a decirle al sheriff dónde estaba John “” y nos dió la recompensa. eva fué al banco a preguntar si nos podrí­an cambiar el dinero por una pepita de oro. Y en ese momento John “” nos robó la recompensa a nacho y a mi. Además nos obligó a ir con él a sacar oro de una .

    El dí­a habí­a sido agotador. John “” hasta habí­a obligado a nacho a aprender a tocar la . Pero no todo habí­a sido malo. Ahora ya sabí­amos donde se escondia el malvado John y se lo dijimos al sheriff. í‰ste lo detuvo, pero como el dinero que nos habí­a robado era una prueba del delito no nos lo podí­an devolver. Al oir eso, John “” se puso a reir. ¡Y encima con cachondeo! eva no se pudo contener y le dió un derechazo de campeonato a John, haciéndole saltar la muela de oro… Eso nos serví­a, machacándola un poco serí­a como una pepita de oro.

    Esta vez estábamos en un barco español de los que vení­an de las Indias. Ibamos a Sevilla. Durante el viaje descubrimos que dos de los oficiales del barco querí­an robar el que habí­a en el barco. Al llegar a puerto vimos mucha gente sentada en unos bancos y muy atareada. Eran los primeros banqueros (de ahí­ el nombre). Ellos nos podrí­an dar el recibo que necesitábamos. Pero antes tení­amos que impedir que los dos se quedaran con el .

    Yo, que aunque no lo parezca soy muy valiente, me escondí­ tras la capa de uno de ellos y pude escuchar todo lo que decí­an. Querí­an llevarse el en unos carros. , un Sevillano muy “salao” que habí­amos conocido al desembarcar, nos dijo que teniamos que comprar un carro para hacerlo chocar con el carro de los ladrones. De esa forma vendrí­a la guardia del Rey y los detendrí­a.

    No tení­amos dinero para comprar un carro, así­ que eva y se pusieron a bailar en la calle para que les tiraran monedas. Debí­an bailar muy muy bien, porque enseguida tuvimos el dinero para el carro. Hicimos lo que habí­mos planeado y todo salió perfectamente. Tanto, que el mismí­simo Rey nos recompensó con 500 ducados (la peseta del siglo XVI). Fuimos rapidamente donde estaban los banqueros y uno de ellos nos dió un recibo conforme le habí­amos entregado los 500 ducados.

    El costalazo que nos dimos contra la muralla china fué de aupa. Mientras nos recuperábamos de la caida, le hechamos una ojeada al álbum. Necesitábamos un billete de la dinastí­a Ming. Uno de los primeros billetes de la historia del dinero.

    Nos unimos a unos actores que pasaban por allí­ y que iban a actuar en el palacio del “empeladol”. Ya que nacho habí­a aprendido a tocar la en el Oeste, él podrí­a tocar mientras que eva y yo bailábamos. Pero al “empeladol” no le hizo mucha gracia y de un patadón nos envió a la calle.

    Afortunadamente, el de un circo que habí­a allí­ nos dijo que nos pagarí­a si le hací­amos un favor. Nos dió dinero para que compráramos unos para una fiesta. Yo no me fiaba mucho del cara ese… ¡Y con razón!, al volver con los nos detuvo la guardia del “empeladol”.

    ¡Los billetes que nos habí­a dado el eran falsos!. ¡Vaya! Acaban de inventar los billetes y ya habí­an aparecido los falsificadores.

    Esta gente no se andaba con chiquitas, el castigo por falsificación era cortarnos el . Pero el estafador era el del circo, así­ que le preparamos una trampa y lo detuvieron. El “empeladol”, como recompensa, nos dió el billete que nos faltaba. Lo siguiente que necesitábamos era una acción de bolsa, y eso lo encontrarí­amos en el …

    Esta vez caimos en un barrizal. Al caer dejamos pringados a todos los que paseaban por la calle y tuvimos que salir por piernas. Mientras corriamos un carruaje atropelló a eva . Sin tener tiempo a nada, el hombre que la habí­a atropellado se la llevó a su casa y no pudimos seguirla. Intentamos encontrarla, pero Londres era muy grande. Al final fuimos a parar enfrente de una imprenta. trabajaba allí­ y nos dijo que si se enteraba de algo nos lo dirí­a. Mientras tanto fuimos a la bolsa en busca de una acción. Podrí­mos comprarla con una pepita de oro que nacho se habí­a guardado en el bolsillo cuando estuvimos en el Oeste.

    Nosotros no lo sabí­amos, pero a eva la habí­a recogido el dueño de la empresa “” (fabricaba ). Las acciones de su empresa estaban muy bajas y nosotros las compramos sin saber que eran suyas. Más tarde fuimos a la imprenta y nos dijo que habí­a visto un anuncio sobre una niña accidentada y nos dió la dirección. Habí­amos encontrado a eva , pero no nos reconocí­a. Tenia amnesia. El hombre que la habí­a recogido nos tomó por farsantes y nos echó de su casa sin contemplaciones.

    Al rato, el empresario y eva salieron a la calle. ¡La pobre hacia una cara de ! ¡Se me habí­a ocurrido una idea! Si un trompazo la habí­a vuelto amnesica, quizás un cogotazo le harí­a recuperar la memoria. Me acerqué por detrás y le dí­ uno bien fuerte. ¡Funcionó! eva habí­a recuperado la memoria. En agradecimiento por haber cuidado de eva , nacho le dió al empresario sus acciones. Nosotros nos quedamos con una y nos fimos a …

    Estábamos en Japón y “aterrizamos” en medio de la nieve. Se estaban celebrando los Juegos Olí­mpicos de Invierno de 1972. Tení­amos que conseguir una tarjeta de crédito, así­ que fuimos hasta la ciudad. Después de mucho caminar nos sentamos en un banco y allí­ conocimos a Yoshu–Ito. Yoshu–Ito era un chico japonés (por la pinta no parecí­a de mostoles) y mucho me temo que estaba “colado” por eva . Era rico (su padre era el dueño de ) e invitó a eva a cenar.

    eva , que no sabí­a como quitarse al “moscón” de encima nos invitó a nosotros también. Creo que eso no le hizo mucha gracia a Yoshu–Ito, pero a nosotros sí­ (a nacho y a mí­ nos encanta comer de gorra). Durante la cena le explicamos nuestras aventuras y le dijimos que necesitábamos una tarjeta de crédito.

    Parecí­a que esta vez las cosas iban a ser más fáciles. Yoshu–Ito nos regaló la suya (después de anularla claro). Por fin lo tení­amos todo. Ya sólo nos faltaba una moneda. ¡El Euro! Y para eso tení­amos que volver a nuestro tiempo. ¡Volvemos a mostoles! Volvemos …

    ¡Que punterí­a! Habí­amos ido a caer justo en el centro de mostoles. Ya sólo nos faltaba encontrar un Euro. A mi eso del Euro me sonaba a chino. En el Olimpo de los Dioses aún no habí­mos oido hablar de esa nueva moneda. eva y nacho me explicaron que el Euro ha aparecido como consecuencia de la creación de la Comunidad Europea. La Comunidad Europea se formó en 1957 y desde entonces se les han unido varios paises (España lo hizo en 1986). De todos esos paí­ses, once se han podido unir para tener la misma moneda: El Euro. Dejarán de existir la Peseta, el Franco, el Marco … Cuando lo cuente en el Olimpo, no se lo van a creer.

    Vimos un anuncio de que se iba a celebrar una conferencia sobre el Euro en mostoles y que regalarí­an Euros. ¡Que suerte! Esta vez sí­ que serí­a fácil encontrar la moneda que faltaba. Después de comer en casa de nacho, fuimos a la conferencia.

    Tras la conferencia tuvimos que hacer cola durante un buen rato para conseguir el Euro. Cuando llegamos a la ventanilla nos dijeron que acababan de entregar el último Euro. ¡Leñe! ¿Cómo conseguirí­amos el Euro?

    Más tarde fuimos a casa del abuelo de eva . Era muy y nos dijo que en el hogar de la tercera edad iban a dar una charla sobre el Euro. ¡Seguro que repartirí­an Euros! El problema era que era para ancianos… Para poder colarnos, a mi se me ocurrió que podí­mos ponernos uno encima de otro y ponernos un y una boina del abuelo de eva . De esa forma conseguimos entrar. Pero nos descubrieron y tuvimos que salir zumbando.

    Parecí­a que todo estaba perdido, no nos quedaba más remedio que ir a casa de nacho y aguantar una buena bronca. nacho llamó a la puerta de su casa y abrió su padre. ¡Como se iba a poner! ¿Quién se lo iba a explicar?. Entonces, metió una mano en el bolsillo del y sacó .. ¡Un Euro! Nos dijo: “¿Sabéis que he encontrado debajo del ? El Euro que habí­a perdido” ¡Agh! Y nosotros recorriendo todo mostoles buscando uno.

    Bueno, nacho y eva ya tení­an el álbum completo y yo habí­a aprendido un montón de cosas sobre las monedas y el comercio. Así­ que nos despedimos. ¡Seguro que volveremos a vernos!

    ¡Hasta la vista!


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