Esta página web y todo su contenido grita en silencio como protesta ante la infinita hipocresía mostrada por todos aquellos políticos que han ofrecido su complicidad en el apoyo de esta ley servil, anacrónica y déspota.
"Nos dan la libertad y, a cambio, no nos dejan usarla" - Enrique Tierno Galván
Y es que es muy triste ver cómo aquellos que deberían velar por nuestra cultura, libertad e intereses invierten tiempo y recursos que pagamos nosotros, los ciudadanos (esos a los que tendenciosamente llaman 'internautas'), en proteger dudosos intereses privados. No creo que la infinita ignorancia que demuestran sobre un medio que pretenden legislar les reste un ápice de culpa en este atentado contra dos de los pilares fundamentales de nuestra sociedad: la libertad y la justicia.
"Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento." - Valle-Inclán
Así que yo, desde este perdido rincón, les maldigo. Y lo hago con la certeza de saber que serán recordados como los censores de la mayor explosión cultural desde el nacimiento de la imprenta. Pasarán a la historia por ser los gestores incapaces de ver las oportunidades económicas que dicha revolución brindó y cuya ineptitud provocó que en nuestro país no se creara una sociedad digital e industria nacional vinculada que nos enriqueciera mutuamente. Serán caracterizados regalando premios a un séquito impuesto de auto proclamados artistas e intelectuales tan podridos de soberbia como carentes de talento. Pocas veces habrá presenciado el mundo un desfile tan ausente de juicio, humanidad e inteligencia.
"Y pongo en la corriente aquello que he escrito para que se hunda o navegue..." - Lord Byron
Mientras tanto, al otro lado de sus ventanas, un nuevo mundo crece y evoluciona ante sus ojos doblemente cegados por el orgullo y la soberbia. Un mundo cuya lógica se alza como un muro que no pueden traspasar y que, probablemente, no conseguirán escalar nunca. Después, sólo quedaremos nosotros para escribir esta historia y hacerla eterna en la red.
Esa será nuestra venganza.
ya lo decía aquél: Marciaaaal, eres el más grandeeeeee… jusjusjus ;0)
Lo que me lleva a reflexionar que esa es una tradición que se está perdiendo, con tanta cremación y tanta leche… lo que se pierde la literatura…
Tenía yo un conocido que se iba los domingos a pasearse al cementerio sólo para leer las lápidas. Un tipo raro. Te compraba el alma por cinco mil de las antiguas pesetas. Y te las daba, ojo, con contrato firmado…
Un abrazo!
Es gran verdad lo que dice Cris: el epitafio es un género en franca decadencia, en el que los antiguos, al menos desde Simónides, produjeron obras sublimes.
Wow… nunca había pensado así de los epitafios… aunque es cierto que hay muchos muy interesantes.
Lautreamont tas hecho un viajero
Taluegoytal!
Estoy hecho un perdío, Nick.