Tú, que acertaste a naufragar en estas pàginas perdidas, quizás deberías saber... que todos mis invitados gozan aquí de las siguientes virtudes:
- La virtud de enriquecer libremente estos cuadernos con sus ideas en forma de palabras.
- La virtud de aplacar la soberbia voz de mi espíritu acallando el estruendo de mi ignorancia.
- Y, cómo no, la virtud de abandonar este rincón en el momento que les plazca.
A cambio, tan sólo les pido que no busquen lógica alguna en mis palabras.