Desde muy joven siempre he creído que no se debe forzar ningún tipo de circunstancia con el fin de conquistar a una mujer o ganarse sus favores. Es decir, eso que vulgarmente llamamos ‘currarselo’ y, más cultamente, ‘cortejar’. De hecho, siempre he creído en la magia del azar para estas cosas y, por ello, nunca he podido evitar sentir que, de lo contrario, la magia inevitablemente se perdería.
Os sonara ingenuo, ¿verdad? Lo sé y la verdad es que me gusta que así sea. En realidad, cuanto menos ingenuo soy, más me gusta que así sea. Y aunque desde un punto de vista puramente práctico pueda parecer una posición un tanto infantil, termino siempre por preguntarme: ¿y a quién le importan las cosas vistas desde un punto de vista puramente práctico? No sé. Será que cada vez veo menos práctico eso de ser práctico y, además, mucho me temo que las personas prácticas podrán acertar con los asuntos triviales, pero están condenados a equivocarse con los asuntos verdaderamente importantes de la vida. Así que allá ellos, atajo de locos majaderos.
Yo, por mi parte, estoy muy contento porque el paso del tiempo me ha regalado un importante matiz que aporta un nuevo sentido de equilibrio y belleza a esta forma un tanto ingenua de ver las cosas. Y lejos de caer en el desencanto, cada vez me siento más a gusto en el papel de loco soñador que no está dispuesto a conformarse con algo menos que su sueño. Y es que he descubierto que, en realidad, la magia que anhelo habita precisamente en el impulso irrefrenable que, llegado el momento (y sólo llegado el momento), hace que seas capaz de traicionar tus principios para entregarte a tus sueños.
Así es como he aprendido que la vida baraja las cartas sin atender a nuestros deseos. Y lo hace mediante una brillante ecuación que no devuelve un resultado en absoluto preciso o concreto, sino que, muy al contrario, demuestra su validez revelando su magia en situaciones impredecibles… momentos inesperados… y resultados inciertos.
Y, ahora, lo que aparenta ser una canción de amor y, sin embargo, es algo más que eso. No hay que buscar, no hay que entender, tan sólo hay que saber hasta qué punto puede un ser humano aferrarse a una ilusión… a un sueño.
Se la dedico a los lobos que me cuentan en su jauría. Ilusos.
What can I say, she’s walking away
From what we’ve seen
What can I do, still loving you
It’s all a dream
How can we hang on to a dream
How can it ever be the way it seems
What can I do, she’s saying we’re through
With how it was
What will I try, I still don’t see why
She says what she does
How can we hang on to a dream
How can it ever be the way it seems
What can I say, she’s walking away
From what we’ve seen
What can I do, still loving you
It’s all a dream
How can we hang on to a dream
How can it ever be the way it seems
How can we hang on to a dream
2 comentarios

Tú, que acertaste a naufragar en estas pàginas perdidas, quizás deberías saber... que todos mis invitados gozan aquí de las siguientes virtudes:
“La fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre las espaldas” Baltasar Gración.
Invítale, pues, a que sea ella quien suba a las tuyas, querida Diana.
Besos, preciosa.
¿Quieres comentar algo?