Si Horacio u Ovidio levantaran la cabeza, se quedarían de piedra ante el atentado contra el latín que no hace mucho perpetraron las eminencias vaticanas, hasta ahora tenidas por celosos conservadores de esa lengua materna que nuestros pueblos bárbaros vienen pervirtiendo desde hace dos milenios.
Así, una extraordinaria plaga de neologismos ha penetrado en el nuevo calepino (nombre que se da al diccionario de latín, en honor a uno de su primeros creadores) con todas las bendiciones apostólicas. Tan grotescos resultan muchos de ellos que es inevitable recordar aquel latín macarrónico de sacristanes y beatas; macarrónicos no en relación a la sabrosa y nutritiva pasta (por muy italiana que sea), sino derivado de macarronea: composición literaria burlesca donde se mezclaba el latín con otras lenguas.
Según Covarrubias, se supone que la palabra hace referencia a la isla de Macaro (o Creta), conocida por la babélica y variopinta procedencia de sus habitantes. De ser así, ¿no latirá en el fondo de este aggiornamiento verbal vaticano el espíritu ecuménico de favorecer el hermanamiento de credos, naciones y culturas? Los designios de Romana Curia son inescrutables. Sea como fuere, no me negarás que produce un poco de risa oír que el coche cama ha de llamarse currus dormitorios, que los aerosoles son liquores nubilogeni, que las motos son birotae automatariae o que una película del Oeste se ha de denominar Fabula Americae Occidentales.
Todo hace suponer que los filólogos sacros han contado con el asesoramiento de Uderzo y Goscinny.
Marina

Hola, navegante.
lo mejor es la www. En latin se dice TTT: Totus Tela Terrae :OD
Y el e-mail “Epistula electronica”
Para los curiosos es visita obligada la Wikipedia en latín, la “Vicipaedia”: http://la.wikipedia.org/wiki/Pagina_prima
Jajajaja!!! Qué bueno, Iulius. Me ha encantado eso de ‘Totus Tela Terrae’.
Como siempre, brillante en tus aportaciones.