- Tú, que acertaste a naufragar en estas pàginas perdidas, quizás deberías saber... -

El arte de la felicidad

Sábado, 29 de Diciembre de 2007 - Sección: Escupiendo al viento | Sin comentarios

Desde que tengo uso de razón, si es que alguna vez la he tenido, siempre he sentido la Navidad como unas fiestas felices que significan, sobre todo, la reunión de mi gran familia. Un momento muy especial en el que tenemos la oportunidad de juntarnos para, bebiendo y riendo, agradecer que todos estemos bien y recordar a quien ya no está con nosotros. Y son estos, permitidme que os diga, unos momentos únicos y mágicos.

Sin embargo, soy consciente de que estas fechas suponen un duro trance para muchas personas cuyas circunstancias no han sido quizás tan favorables. Personas para quienes estas fiestas suponen una verdadera tortura pues le recuerdan constantemente aquello que más añoran. Una perspectiva esta un tanto complicada de manejar, pues condena a aquellos que la padecen a echar de menos lo que nunca tuvieron o una vez perdieron, en vez de disfrutar de aquello que realmente tienen. Aparentemente, un grave error que invita a un torrente de males a colarse directamente por la ventana de nuestra casa. Unos invitados nada gratos que transforman lo bello de la vida en una pesadilla de miedos y sombras.

Porque a lo largo de nuestras vidas, todos vivimos situaciones que nos hacen reir o llorar. Es algo inherente a la propia vida que unos días amanece para sonreirnos y otros para reirse a nuestra costa. La vida es sencillamente así y, definitivamente, no va a cambiar. Por ello, hemos de ser nosotros quienes aprendamos a encajar sus envites y afrontarlos desde la perspectiva correcta. De tal manera que, aunque las circunstancias de la vida no nos sean favorables, seamos capaces de vivir con ilusión. Llorando cuando toque, claro está, pero sin perder la capacidad de disfrutar cada momento.

Y es que, en realidad, la felicidad no tiene que ver con nuestras circunstancias personales, sino con nuestra capacidad para afrontar tales circunstancias de manera que no sólo no nos debiliten, sino que además nos fortalezcan. Una capacidad que nos ayude a mantener la felicidad cercana al presente y a ahuyentar las penas hacia el olvido. Una capacidad que nos invite a abrazar la ilusión y a llenarnos de valor frente al miedo. Una capacidad que nos anime a perdonar nuestros errores y a vernos con la misma generosidad con la que vemos lo ajeno. Una capacidad, en definitiva, que nos impulse a confiar en la vida aún en los peores momentos.

En eso consiste el oficio de vivir, y en su arte está la felicidad. Un arte que se aprende y se cultiva día a día, instante a instante. A menudo a base de lágrimas, es cierto, pero también a base de sonrisas que son tan reales como las heridas más dolorosas. Ya decía Séneca que ‘antes se nos acabarán las lágrimas que las razones para derramarlas’. Así que bien harás en alejarte de la tristeza, porque la belleza de nuestras vidas se esconde precisamente detrás de nuestras lágrimas.

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Para una persona a la que quiero mucho y que está pasando un momento muy difícil. Ánimo, confianza y, sobre todo, no tengas miedo. Todo va a salir bien.

Un paseo por Baelo Claudia

Miércoles, 12 de Diciembre de 2007 - Sección: Variettes | 4 comentarios

Contaba Suetonio que, allá por el 69 a.C., se encontraba Julio César visitando el Templo de Hércules en Ad Herculem (actual San Fernando) cuando “al contemplar una estatua de Alejandro Magno se echó a llorar, como avergonzado de su inactividad pues no había hecho todavía nada digno de memoria en una edad en la que ya Alejandro había conquistado el orbe de la tierra“.

Reconozco que me cuesta mucho ponerme en el lugar de una persona que vivió y murió hace dos milenios para plantearme cuál podría ser su visión de la vida. Teniendo en cuenta la escasa esperanza de vida en aquellos años, es de suponer que la urgencia por trascender fuera un elemento de presión mucho más presente en aquellos días de lo que lo es en nuestra sociedad actual. Quizás sea precisamente esa la razón por la cual siempre me ha fascinado la pasión vital (no sabría expresarlo de otra manera) que demostraron nuestros antepasados en sus cortas pero intensas vidas.

Sin embargo, y a pesar de haber nacido y crecido en un mundo tan distinto del romano como es el actual, reconozco que me resulta sencillo entender la reacción de Julio César de la que Suetonio habla. Supongo que yo mismo he tenido muchas veces un sentimiento similar al pensar en la vidas de personas como Anibal, Alejandro Magno, Alarico, Viriato y tantos otros más. Todos ellos con una vida tremendamente apasionada e intensa.

Quizás el sentimiento del que hablo no sea más que envidia, soberbia o un simple delirio de grandeza. Sinceramente, no lo sé. Aunque imagino que es una sentimiento natural en los seres humanos. Como un grito que brota de nuestra naturaleza más instintiva para llamar nuestra atención y recordarnos la temporalidad de nuestra presencia en este planeta, así como la grandeza que envuelve al hecho de tener la oportunidad de vivir nuestra propia historia.

Sin embargo, a menudo siento que esta sociedad nuestra, con sus falsas necesidades y prisas, nos roba la tutela de nuestros propios pasos y, así, la oportunidad de jugar nuestro propio papel en la historia de nuestras vidas. Un papel que nadie debería dictar, nadie excepto quizás el propio impulso que nos guía de manera instintiva. Pero no es así. Y con la atención distraída en aspectos ajenos a la verdadera importancia de nuestras vidas, somos empujados de manera sutil, casi imperceptible, pero firme e inexorable hacia el ocaso de nuestros días.

Pero disculpadme si el tono de mis palabras denota cierta tristeza o desesperanza, pues no es mi intención. Es sólo que debo haberme dejado llevar por la nostalgia al recordar el paseo furtivo que disfruté ayer entre las ruinas romanas de Baelo Claudia- situadas en el magnifico enclave natural que atesora la Ensenada de Bolonia. Allí, curioseando completamente solo entre las ruinas del teatro, cerraba mi ojos y casi podía sentir el calor de las personas que una vez acudieron aquí con una única motivación: escapar de la rutina diaria brincando a los lomos de la ensoñación para formar parte de alguna historia remota y emocionante.

Dos mil años después, sólo queda el esqueleto inerte que atestigua su existencia y, sin embargo, ¿por qué resuenan aún sus risas en mi cabeza?

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La teoría de todas las cosas

Miércoles, 14 de Noviembre de 2007 - Sección: Variettes | 5 comentarios

Decía Einstein que Dios no juega a los dados. Tal era su forma de defender la existencia de una única fórmula que explicara el funcionamiento del universo de manera global, y no usando unas leyes físicas para los sistemas a pequeña escala (mesoscópicos / atómicos) y otras para los sistemas a mayor escala (macroscópicos).

Y es que, pocos años después de publicar su Teoría de la Relatividad General, las bases de dicha teoría temblarían ante la promulgación del Principio de Incertidumbre por parte de Heisenberg, mediante el cual, se deducía la imposibilidad de efectuar mediciones simultáneas de la posición y velocidad de una partícula con precisión infinita. Es decir, el universo a nivel cuántico se comportaría de manera virtualmente impredecible y, por lo tanto, no estaría sujeto a la física/mecánica clásica en la que dicha posición y velocidad se podría hayar mediante un cálculo de trayectorias. Así, esta nueva lógica, la Mecánica Cuántica, tan sólo podría predecir las distintas posibilidades que dicha posición y velocidad podrían tener en ese plano subatómico o universo cuántico. En definitiva, la Ley de la Relatividad General de Einstein sólo sería válida en sistemas en los cuales los efectos cuánticos no fueran relevantes. O dicho de otra manera, su teoría ya no era tan general.

Como decía al principio, Einstein renegó de la mecánica cuántica, y se obsesionó en la búsqueda de una teoría que unificara la fuerza gravitacional y la fuerza electromagnética, ampliando la genial unificación de electricidad y magnetismo formulada previamente por Maxwell. Sin embargo, anclado en su creencia, no contempló los avances de la mecánica cuántica en sus estudios. Algo que, a la postre, le distanciaría definitivamente de la ciencia más vanguardista de su época y de la que él mismo había sido estandarte unos años atrás. Al final, el ocaso de sus días llegó antes que una respuesta para su búsqueda… quimérica, paradigmática y un tanto quijotesca.

Hoy, 52 años después de su muerte en 1957, la teoría unificadora que buscaba Einstein empieza a cobrar sentido precisamente de la mano de una teoría desarrollada por la rama científica que el propio Einstein desdeñó: la mecánica cuántica. Dicha teoría es La Teoría de Cuerdas, candidata principal a unificar las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza: la fuerza gravitacional, la fuerza electromagnética y las fuerzas de interacción fuerte y débil.

En fin, un teoría para la esperanza de comprender el universo en toda su dimensión: una teoría de todas las cosas. Una herramienta con la que interpretar un universo cuya mecánica es de momento incomprensible para nosotros. Ante él, somos poco más que monos golpeando un reloj, incapaces de comprender por qué se mueven sus manecillas, ni el sentido de su matemática cadencia mortal.

Pero, no nos pongamos dramáticos. Porque, aunque no entendamos el sentido de nada, al menos sí tenemos la oportunidad de disfrutar de un espectáculo majestuoso que sube el telón cada día para nosotros. Un teatro mágico iluminado por los focos de un millón de estrellas y un asiento en primera fila para la mejor función que nadie pudo jamás imaginar: nuestras vidas.

Universo Elegante (en inglés):
http://www.pbs.org/wgbh/nova/elegant/program.html

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Días de fútbol

Sábado, 3 de Noviembre de 2007 - Sección: Variettes | Sin comentarios

Es curioso que, hasta que David Serrano hizo “Días de fútbol”, nadie (que yo sepa) hubiera llevado aún al cine la historia de los equipos de fútbol de barrio. Un acontecimiento tan entrañable y que tan a menudo se repite en esta España nuestra donde cientos de miles de grupos de amigos se juntan cada fin de semana para echar una pachanguita. No importa que sea fútbol sala, fútbol 11 o fútbol 7. Poco importa el nivel de juego o los resultados. Lo importante es olvidarse un rato del mundo, jugar a ser niño de nuevo y, sobre todo, pasarlo bien. Eso por no hablar de las cervecitas postpartido, es decir, el tercer tiempo. Una excusa ideal para juntarse en el bar y echarse unas risas rememorando las jugadas claves del partido y hacer chascarrillos sobre cómo mejorar el funcionamiento de un equipo que, por regla general, suele ser maravillosamente lamentable.

Es por estas razones que este año he decidido apuntarme de nuevo a un equipo de fútbol7: el Bakos FC, equipo de fútbol mi pub de cabecera, el Bakos. Y la verdad es que me lo estoy pasando pipa con el grupo de gente que nos hemos juntado. Lo bueno es que todos tenemos claro que el equipo no es más que una excusa para divertirnos y, hasta el momento, así está siendo. De hecho, hemos incluso montado nuestra propia página web del equipo para subir los vídeos y las fotos que hacen nuestros colegas de los partidos. En fin, una magnífica excusa para juntarse con los amigos y pasarlo realmente bien.

Esta noche jugamos contra Domingol (decidme que no es encantador), así que, mientras me concentro para tan trascendental encuentro, os dejo con un vídeo del resúmen de la primera jornada de la liga que se ha currado Dani y con el enlace a la página de nuestro equipo por si queréis mostrar vuestro apoyo. Por cierto, buscamos fans, jeje.

¡¡¡ Muchas felicidades a mi hermano Dani que cumple 30 años hoy!!! D

BAKOS FC - Web Oficial

Ser humano 2.0

Miércoles, 31 de Octubre de 2007 - Sección: Variettes | 20 comentarios

¿Me permitís dar unas cuantas cosas por sentado?

Si te trasplantan un corazón, sigues siendo la misma persona, ¿verdad? Y si te incorporan un corazón biomecánico que funciona ininterrumpidamente durante 100 años, también sigues siendo el mismo, ¿no es así? Como también sigues siendo el mismo si alguien incorpora un chip en tu cabeza que te permite hablar automáticamente todos los idiomas posibles. Pero, sin embargo, si trasplantan tu cerebro a otro cuerpo, entonces tu persona se va con tu cerebro al nuevo cuerpo, ¿a que sí? Luego sabemos seguro que lo que quiera que seamos está, como mucho, localizado en nuestro cerebro.

Dando lo anterior por razonablemente válido, y teniendo en cuenta que las funciones del cerebro van dirigidas, directa o indirectamente, a asegurar que dicho cerebro siga recibiendo, procesando y almacenando dicha información, entonces podemos llegar a la conclusión de que lo que realmente somos son los datos que constituyen nuestra conciencia y nuestros recuerdos. Poniendo un simil informático, la conciencia sería algo así como nuestro sistema operativo y nuestros recuerdos serían los datos almacenados en nuestra memoria a corto o largo plazo (RAM y discos duros). Ni siquiera los sentidos formarían parte de nosotros, al tratarse de meros canales desde los que recibir información. Visto de esta manera, nuestra alma no sería más que la información que constituye nuestra conciencia y nuestros recuerdos. Poco peso para una conciencia que se desvanece inexorablemente, arrastrando nuestros recuerdos.

En fin, llegados ya a la presunción por la cual nuestra alma no estaría en nuestro propio cuerpo sino en la información que dicho cuerpo alberga, me pregunto: ¿cuánto tiempo pasará hasta que la tecnología nos ofrezca la posibilidad trasladar dicha información a un soporte físico externo a nuestro cuerpo y no restringido a sus limitaciones físicas? O dicho en un lenguaje más filosófico, ¿cuánto tiempo pasará hasta que la ciencia nos ofrezca la posibilidad de liberarnos de un cuerpo que nos esclaviza para, finalmente, hacernos desaparecer matándonos?

En mi opinión, dicho escenario no está muy lejano. No hay más que observar con cierta perspectiva el nacimiento, durante los últimos años, de conceptos tales como: informática, genética, redes, robótica, inteligencia artificial o nanotecnología. Un compendio de disciplinas que ofrecen una horizonte común estableciendo las bases del aparente siguiente paso en la evolución del ser humano: desasociar nuestra conciencia de nuestro cuerpo físico, para dar paso a un ser que es, en esencia, pura información: el hombre digital. Un ser que abandona las limitaciones de su cuerpo y traslada su conciencia a un nuevo mundo de sentidos con los que alimentar la percepción de una nueva realidad. Un ser para quien el espacio y el tiempo ya no se antojan tan enormes e infinitos.

No tengo la menor duda de que ese hombre llegará, y será tan pronto como la ciencia nos lo permita. Porque, cuando tengamos la posibilidad de vivir de manera indefinida, nosotros responderemos que sí. Tal y como hemos hecho siempre ante descubrimientos que nos permitían satisfacer nuestro instinto de vivir más. Además, el ser humano tiende por naturaleza a adoptar sistemas más eficientes y, a mi modo de ver, la gestión y mantenimiento de ese nuevo mundo sería mucho más sencilla. Tan sólo es cuestión de adoptar una serie de nuevos conceptos a base de tiempo. Algo que aunque parezca poco natural, es en realidad… tan humano.

P.D.: Os confieso que, cada vez que cierro los ojos, creo ver los pixels. EOF.

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Sócrates

Lunes, 29 de Octubre de 2007 - Sección: Pasajes de la historia | 4 comentarios

He querido inaugurar este nuevo apartado de mi blog, dedicado a Juan Antonio Cebrián, con uno de mis capítulos preferidos de sus ‘Pasajes de la historia’. Se trata de la vida del genial filósofo griego Sócrates, uno de mis personajes favoritos y referencia imprescindible en mi forma de entender el mundo.

Sócrates

- Para escuchar el capítulo sólo hay que pinchar el botón de ‘play’ y esperar unos instantes.
- Para descargarlo a tu ordenador, pincha aquí: descargar archivo.

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a Juan Antonio Cebrián

Miércoles, 24 de Octubre de 2007 - Sección: Pasajes de la historia | 1 comentario

Cebrian

Qué pena que, cuando por fin he encontrado un momento para acercarme de nuevo a este rincón, sea para escribir sobre algo que me ha apenado tan profundamente. Se trata de la súbita muerte, a causa de un ataque cardíaco, de Juan Antonio Cebrián, locutor de radio, escritor y director del programa “La rosa de los vientos”. Una muerte que no ha hecho concesión alguna a su bondad y nos lo ha arrebatado a la temprana edad de 41 años.

Es difícil explicar por qué te puede entristecer tanto la pérdida de alguien a quien no has tenido la oportunidad de conocer personalmente. Supongo que, después de tantos años acompañado por el calor de una voz tan humana y cariñosa, lo extraño sería que no fuera de esta manera. Más aún cuando esa voz despierta tus sueños hablándote de temas que te apasionan como, en mi caso, la historia, el cine o la ciencia; e incluso aunque, otras veces, tratara de temas cuyo interés no comparto realmente, como pseudociencias, avistamientos ovni, parapsicología y demás; pero por los que él era incluso capaz de despertar en mí cierto interés y curiosidad. En cualquier caso, y fuera cual fuera el tema, su voz siempre iba acompañada de una patente humanidad e inteligencia. Algo, en mi opinión, mucho más importante que el propio tema en cuestión.

A pesar de ello, reconozco que muchas veces he tenido la tentación de vestir mi mejor traje de excéptico y renegar de su programa. Sin embargo, nunca lo he hecho. ¿Y sabéis por qué? Porque en realidad todos esos temas no eran más que un decorado en el que ambientar el verdadero discurso de Cebrián. Un discurso profundo que se asomaba a cada una de sus palabras y que ha calado hondo en los miles de seguidores que han hecho de él algo más que un locutor de radio entrañable. Los que le hemos seguido durante años sabemos que fue fiel estandarte de una ideología que nos hablaba de humanidad, tolerancia, solidaridad, libertad y respeto; todo ello sustentado por los pilares del conocimiento, el sentido del humor y la bondad. En parte, él ha sido ese maestro que muchos de nosotros siempre quisimos tener.

Y es que Juan Antonio tenía una enorme capacidad para contagiar su pasión e ilusión por los temas que trataba, además de un perfecto dominio del tan poco practicado arte de soñar. Y no me refiero a eso que hacemos mientras dormimos, sino a la ilusión que nos embarga cuando evocamos aquello que no podemos tocar y que, sin embargo, se alza preclaro ante nuestros ojos perplejos. No deja de ser curioso que fuera precisamente él, ciego desde los veinte años, quien nos aleccionara en el aprendizaje de tan humano privilegio: el de soñar la vida con los ojos bien abiertos.

Ahora, sumido en la sincera pena y sorpresa de lo inesperado, no puedo evitar que resuenen en mi cabeza los diálogos entre Sócrates y sus discípulos, o que me emocione al imaginar a Marco Antonio y Cleopatra abrazados a orillas del Nilo. Supongo que este es parte del delirio al que Juan Antonio invitaba. Un poderoso hechizo de este mago de la ilusión radiofónica, un embrujo que gracias a él ya forma parte de nosotros. Los que hemos recibido de él ese don le debemos el orgullo de ser los portadores de su legado.

Hasta siempre, Cebrián. Maestro y, después de tanto tiempo, ya amigo.

Página oficial:
http://www.juanantoniocebrian.com

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Un millón de gracias

Domingo, 30 de Septiembre de 2007 - Sección: Variettes | 4 comentarios

Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez.”
Pío Baroja

Supongo que, según la afirmación de Pío Baroja, yo debo ser muy tonto porque, si bien la vida no me ha bendecido con grandes bienes o virtudes, sí creo poseer el mayor de los tesoros: el cariño de mis numerosos amigos. Amigos capaces de perdonar mi caracter tantas veces vehemente y presuntuoso, y brindarme, a cambio, su tiempo, cariño y amistad. Así que haré caso omiso de las palabras de Baroja y me aferraré a las palabras de Platón para no olvidarme de cortar la hierba que crece en el camino de la amistad. No olvidarme, en definitiva, de cultivar el mejor de los regalos que me podía deparar la vida: vuestra amistad.

Sin ánimo de falsa humildad, quiero decir que soy consciente de no merecerlo. Quizás por eso me sorprendió tanto la emocionante demostración de cariño que me regalastéis el pasado viernes. Ahora, con más calma, he entendido que el verdadero valor de esa prueba de cariño no tiene un orígen en mí, sino en vosotros y en vuestra enorme generosidad. Espero no ser nunca lo suficientemente estupido como para llegar a perderos.

Merce, Susana, Fabi, Alberto, Juancar, Jalufa, Oscar, Fran, César, Nacho, Eva, Pedro, Yolanda, Gema, Silvia, Mari, Javi, Bernar, Ana, Mari, Oscar, Sergio, Mariano, Dani, Felipe, Sergio, Jose, Nuria, Isra, María, Raquel, Mancha, Nander, Jose, Juankiki, Pichu, Pablin, Carras, Cristina, Marta y Paola; y a todos los que no pudieron venir, pero que estuvieron presentes en la mente de todos:

A todos, un millón de gracias por recordarme lo afortunado que soy al tener tantos y tan buenos amigos.

Por cierto, muchas gracias también a todo/as los que os habéis acordado de mi cumpleaños y, además, os habéis tomado la molestia de felicitarme. Me ha hecho mucha ilusión.

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33 y subiendo

Viernes, 28 de Septiembre de 2007 - Sección: Variettes | 7 comentarios

28 de Septiembre de 2007. Es decir, el día después a cumplir 33 tacos y, bueno, la verdad es que no siento nada especial. De hecho, me he mirado al espejo un par de veces hoy y no he visto halo de santidad alguno, así que imagino que no soy la nueva reencarnación de Cristo. Y menos mal, porque la idea de morir crucificado a tan ‘tierna’ edad no me seduce especialmente. ¿Quién sabe? Quizás cuando cumpla algún año más cambie de idea. Pero, de momento, tengo claro que no forma parte de mis planes para este nuevo ciclo anual.

Y es que este nuevo curso ha empezado a una velocidad vertiginosa. Entre la enorme cantidad de trabajo que se me ha venido encima y las numerosas ‘actividades extraescolares’ que me he preparado para este año, aún ando medio aturdido. Mmmm, ¿o debería decir aturdido y medio?

Pero, bueno. Olvidemos el suplicio laboral ahora que para eso es viernes y, además, hoy tenemos…. fiesta ‘años 80′ en casa de Susana!!! Una buena manera de celebrar mi cumple, ¿no creéis? Rememorando a Naranjito y Bananarama, jeje. Calcúlo que seremos unos 40 amigos para la fiesta y mucho me temo que debería haber pensado antes dónde leches vamos a meter a tanta gente. Aunque, bien pensado, dicho problema logístico también puede convertirse en una especie de homenaje a otro de los grandes iconos de los años 80: el tetris!!! Jejeje.

Yo voy a ir terminando de grabar los Cds que estoy preparando para la fiesta. A ver si termino rápido y me puedo acostar un rato, porque entre que ayer se me fue la noche de las manos (qué peligro tienen los jueves) y que esta mañana he tenido lío para matricularme en la escuela oficial de idiomas, apenas he dormido. Además, mañana tengo una fiesta de ‘nosequéleches’ en Pinto y el domingo me estreno en la liga de fútbol7 (jurgol, jurgol, juuuurgol!!!). Así que vaya fin de semanita que me espera.

Los que podáis, descansad, arrullados por esta joya de los 80: ‘Walk out to winter’ de Aztec Camera. )

We met in the summer and walked ’til the fall
And breathless we talked, it was tongues.
Despite what they’ll say, it wasn’t youth, we hit the truth.

Faces of Strummer that fell from your wall
And nothing was left were they hung
So sweet and bitter, what we found
So drink them down and

Walk out to winter, swear I’ll be there.
Chill will wake you, high and dry
You wonder why.
Walk out to winter, swear I’ll be there.
Chance is buried just below the blinding snow.

You burn in the breadline and ribbons and all
So walk to winter
You won’t be late, you always wait
This generation could walk to the wall
But I’m not angry, get your gear
Get out of here and

Walk out to winter, swear I’ll be there.
Chill will wake you, high and dry
You wonder why.
Walk out to winter, swear I’ll be there.
Chance is buried just below the blinding snow.

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Practicar inglés en Madrid

Lunes, 17 de Septiembre de 2007 - Sección: Variettes | 5 comentarios

La semana pasada fui con unas amigas (Merce, Susana y Bea) a la cervecería irlandesa O`Neill`s (c/ Príncipe, 12. Metro de Sol.) en Huertas, para probar cómo funcionaba eso del intercambio de idiomas con guiris y he de reconocer que la experiencia fue realmente positiva, ya que tuve la oportunidad de conocer a gente de varios países del mundo (Suecia, Inglaterra, Estados Unidos, India, etc) y compartir con ellos buen rato de risas.

En O`Neill`s, esto del intercambio lo lleva un tío muy majo llamado David (ver vídeo). Por lo que pude apreciar, el ambiente es bastante distendido y es fácil integrarse en los distintos grupos de personas que asisten al intercambio. En cualquier caso, si tienes alguna dificultad, siempre puedes preguntar por David para que te eche un cable. Y, bueno, lo dicho, que me parece una buena forma de aprender/practicar inglés mientras conoces a gente de otras culturas. Así que sólo puedo recomendarlo.

Por cierto, si alguien conoce algún otro lugar donde realizar actividades similares, que deje un comentario. Yo, por mi parte, os dejo con un vídeo de presentación del intercambio en O’Neill’s.

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