(Traducción a español más abajo)

Dear Jim or Jack or Emily,

please allow me to start this letter with a brief introduction of myself. My name is David and I’m a 32 years old man who lives a few thousands miles away from you, in Madrid (Spain). If you are familiar with my country, you might already know that I was born and raised in a society who was trying to make its way back to democracy after some dark decades under the evil hand of a dictator, Francisco Franco.

This political metamorphosis allowed the sudden entry of foreign cultures in my country and, among them all, yours seems to me the one with a greater impact in our country, as it had already happened or would eventually happen in most of occidental countries and many other countries in the rest of the world. I’m telling you this because I want you to understand that I feel, in some way, close to your culture and country.

This said, let me tell you that the reason why I’m writting this letter is because I want to share with you my concern with regards to the growing trend of hate towards your country. As you might already be aware of, the symbols and speeches against your country are spreading fast all over the world among all kinds of countries and cultures. And I wonder, are you really aware of this? Have you asked yourselves why is this happening? Will you try to stop this or just let it happen?

Look, from my side, I can only say that I feel this hate is, too often, perfectly justified and I don’t say it as a recrimination. I’m trying to be honest, sincere, and humble when I say this: I’m afraid your government is pushing this world too hard. It makes no sense listing all the barbarities committed by your government all over the world during your last supremacy decades, or does it? This, my friend, will soon become part of your history. The history your children will learn someday. Do you really want to cooperate with this? How will you explain to your grandchildren why?

I know that every country with enough power to do it did exactly the same in the past. But, we are not talking about the past now, are we? Neither you or me lived then and we cannot be blamed for whatever our ancestors once did. The point is here and now. The point is you and me. It has nothing to do with our Presidents or the dark powers they support. It has to do with our children whose only nation is their home, our homes. It only has to do with our right to live free and safe, away from those monsters who only care for the money. Look, my friend, they just won’t share that money with any of us. They will use it to buy dream mansions in their private neighborhoods, more distant from us than the very Moon.

Yes, my friend, we do not share any nation with them. They live in a different world, they spend their time in places we will never be and should never dream of. But what about you and me? We have the same problems, we have the same fears, we have same wishes, and we all vanish silently without a word on tv. And, as I’m writting this, there comes to me the idea that we both belong to the same nation. Yes, you and me should raise the same flag instead of waging war against each other. We have nothing to win in a war and yet so much to lose. They ask us to join their armies, to fight for their interests, and die or kill in a war against ourselves.

I’m writing this letter now because I don’t know if I’ll ever be your target. But, if that ever happens, I want you to remember that I am not your enemy as I don’t have anything against you. However, we all know this means nothing to those who govern your country. Once your last menace is defeated, who knows who’ll be the next in line. It only takes some weeks of media bombing to become your new menace, when the plain truth is that I am your real neighbor and not those monsters who smile as they send your sons to war, masked under their tv makeup and dressed in fine suits.

Well, I’m sorry because I’m afraid this letter is taking too much of your time, so please let me just finish it with a brief fragment of your Declaration of Independence, written by Thomas Jefferson in 1776. What went wrong, my friend?

We hold these truths to be self-evident:

– that all men are created equal,
– that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights,
– that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness,
– that to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed,
– that whenever any Form of Government becomes destructive of these ends, it is the Right of the People to alter or to abolish it, and to institute new Government, laying its foundation on such principles and organizing its powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their Safety and Happiness.

This was written two hundred and thirty years back from now, in a day you still celebrate, the 4th of July. Surely this year, as your whole family is sitting around the table while waiting for you to cut the turkey into pieces, our monsters will be doing the same with a desktop globe celebrating their national day.

Sincerely yours,
David

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Carta a un amigo americano

Querido/a Jim o Jack o Emily,

permí­teme comenzar esta carta con una breve presentación. Mi nombre es David y soy un joven de 32 años que vive a unos pocos miles de kilómetros de tí­, en Madrid (España). Si conoces bien mi paí­s, ya sabrás que nací­ y crecí­ en una sociedad que trataba de volver a la democracia tras unas décadas oscuras bajo la mano malvada de un dictador, Francisco Franco.

Esta metamorfosis polí­tica permitió la súbita entrada de culturas extranjeras en mi paí­s y, entre todas ellas, creo que la vuestra es la que tuvo más impacto en mi paí­s, como ya habí­a pasado o terminarí­a pasando en la mayorí­a de paí­ses occidentales y muchos otros paí­ses en el resto del mundo. Te digo esto porque quiero que entiendas que, de alguna manera, me siento cercano a tu paí­s y su cultura.

Dicho esto, permí­teme que te diga que la razón por la que escribo esta carta es la de compartir contigo mi preocupación acerca de la creciente tendencia de odio hacia tu paí­s. Como ya sabrás, los sí­mbolos y discursos contra vuestro paí­s se están extendiendo rápidamente por todo el mundo entre todo tipo de paí­ses y culturas. Y me pregunto, ¿sois conscientes de ello? ¿os habéis preguntado por qué está ocurriendo esto? ¿intentaréis detenerlo o lo dejaréis pasar?

Mira, en mi opinión, sólo puedo decir que siento que dicho odio está, demasiado a menudo, perfectamente justificado y no lo digo como un reproche. Tan sólo trato de ser honesto, sincero y humilde ya que lo digo como un llamada de atención. Y es que mucho me temo que vuestro gobierno está presionando demasiado al resto del mundo. No tiene sentido detallar las barbaridades cometidas por vuestro gobierno en todo el mundo durante vuestras últimas decadas de supremací­a, ¿verdad? Esto, amigo, pronto será parte de vuestra historia. La historia que aprenderán vuestros hijos algún dí­a. ¿Realmente queréis apoyar esta actitud? ¿Cómo explicaréis a vuestros nietos por qué?

Sé que todos los paí­ses que tuvieron poder suficiente para hacerlo hicieron lo mismo en el pasado, pero no estamos hablando del pasado ahora, ¿verdad? Ni tú ni yo viví­mos entonces y no podemos ser culpados por lo que quiera que hicieran nuestros ancestros. El asunto es aquí­ y ahora. El asunto es tú y yo. No tiene nada que ver con nuestros Presidentes o los oscuros poderes que apoyan. Tiene que ver con nuestros hijos cuya única nación es su hogar, nuestros hogares. Tiene que ver sólo con nuestro derecho a vivir libres y seguros, lejos de esos monstruos que sólo buscan el dinero. Mira, amigo, ellos no compartirán ése dinero con ninguno de nosotros. Lo usarán para comprarse mansiones de ensueño en sus barrios privados, más lejanos de nosotros que la misma Luna.

Sí­, amigo mí­o, nosotros no compartimos nación alguna con ellos. Ellos viven en un mundo distinto, pasan su tiempo en lugares en los que nunca estaremos y con los que no debemos soñar siquiera. Pero, ¿qué hay de tí­ y de mí­? Nosotros tenemos los mismos problemas, tenemos los mismos miedos, tenemos los mismos deseos y nos desvanecemos silenciosamente sin una sola palabra en la televisión. Y, mientras escribo esto, me viene la idea de que ambos pertenecemos a la misma nación. Sí­, tú y yo deberí­amos izar la misma bandera en vez de declararnos la guerra el uno al otro. Nada tenemos que ganar en una guerra y, sin embargo, tenemos tanto que perder. Nos piden que nos enrolemos en sus ejercitos, para luchar por sus intereses y morir o matar en una guerra contra nosotros mismos.

Te escribo esto ahora porque no sé si algún dí­a seré vuestro objetivo. Pero, si eso ocurriera, quiero que recuerdes que yo no soy tu enemigo ya que no tengo nada en contra tuya. Sin embargo, todos sabemos que eso poco importa a quienes gobiernan tu paí­s. Una vez que vuestra última amenaza haya sido derrotada, ¿quién sabe quién será el siguiente? Sólo son necesarias unas pocas semanas de bombardeo mediático para ser vuestra nueva amenaza, cuando la pura verdad es que yo soy tu verdadero vecino y no esos monstruos que sonrí­en mientras enví­an a tus hijos a la guerra, enmascarados bajo su maquillaje de televisión y sus caros trajes.

Bueno, perdona porque mucho me temo que esta carta te esté robando demasiado tiempo, así­ que permí­teme acabar esta carta con un breve fragmento de vuestra Declaración de Independencia, escrita por Thomas Jefferson en 1776. ¿Qué salió mal, amigo mí­o?

“Aceptamos estas verdades como incuestionables:

– que todos los hombres son creados iguales,
– que son investidos por su Creador ciertos derechos inalienables,
– que entre ellos están la Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad,
– que para garantizar dichos derechos, se instituyen Gobiernos entre los Hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados,
– que cuando cualquier Forma de Gobierno que se convierta en destructiva de estos fines, la Gente tiene el Derecho de cambiarlo o abolirlo, y constituir un nuevo Gobierno, asentando sus cimientos en tales principios y organizando los poderes de la forma que les parezca más conveniente para garantizar su Seguridad y Felicidad.”

Esto fue escrito doscientos treinta años atrás, en un dí­a que aún celebráis, el 4 de Julio. Seguramente este año, mientras toda tu familia esté sentada alrededor de la mesa esperando a que trinches el pavo, nuestros monstruos estarán haciendo lo mismo con un globo terráqueo celebrando también su fiesta nacional.

Todo tuyo,
David

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