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Apenas han pasado 24 horas desde que he vuelto y aún tengo la sensación de seguir en Marruecos. La verdad es que pocas veces en mi vida he tenido una sensación parecida a esta, aunque, claro, pocas veces en mi vida he disfrutado tanto en un viaje como he disfrutado en este. Así­ que supongo que es normal que tenga esa sensación. Sí­, una curiosa sensación de haber dejado algo allí­ y, al mismo tiempo, traerme algo que no tení­a.

El caso es que hay muchas cosas de Marruecos que, sencillamente, no sé cómo interpretar. Cosas que me turban y que no consigo quitarme de la cabeza. Imágenes, miradas, conversaciones, sonidos, sensaciones… No sé, quizás con el tiempo pueda entender bien todo lo que he viví­do allí­, porque ahora mismo no puedo.

Sólo anotar en este cuadernillo mi visita al Rick’s Café de Casablanca, la impresionante Mezquita de Hassan II (la más grande del mundo), la escapada de tres dí­as a Marrakech, el encanto de las medinas y zocos marroquí­es, las tardes de golf y cars con mi hermano y su familia y, cómo no, el recuerdo de una última noche maravillosa en Casablanca.

Muchí­simas gracias a Jose y Maite, por vuestra hospitalidad y, más importante aún, por vuestra atención y tiempo. Habéis sido unos anfitriones geniales. Saludos a Sergio y a Ví­ctor, están ya hechos todos unos hombrecitos.

😀

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This is for you, Nidal, to thank you for sharing with me an unforgettable travel through the Casablanca night. I know you’ll love this song. It could only move me more if it was sang with the warm accent of your haunting voice.

Merci, ma belle militante. 😉

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