Creí­ que era una aventura y en realidad era la vida.
Joseph Conrad

31 dí­as, 4.450 kilómetros de carretera y una única premisa: dejar nuestro destino en manos del destino. Un planteamiento al que hemos sido fieles y que nos ha deparado la mejor de las recompensas para el viajero: la sorpresa de lo inesperado. Un tesoro camaleónico que tan a menudo sacrificamos por miedo a la más temible y, al mismo tiempo, más vitalmente necesaria de sus formas: los problemas. En su medida, un justo precio a pagar a cambio del éxtasis de la aventura.

Ahora, de nuevo en casa, la sensación de libertad viví­da durante este viaje se ve ahogada por la súbita vuelta a la realidad. Un retorno que, como un bofetón inesperado, te despierta de golpe para introducirte de nuevo en esta maquinaria infernal… rutinaria, frenética e inhumana.

A medida que pasan las horas, las vivencias del viaje se alejan rápidamente del presente y caen, inexorablemente, en manos del recuerdo, pasando a ser poco más que sombras de un pasado que se me antoja lejano ya. Tal es el efecto de este súbito despertar.

Por suerte, hay momentos que al pasado le cuesta robar de nuestra débil consciencia. Momentos que, sustentados por la tenaz fuerza de los sentimientos, se resisten al paso del tiempo perecedero. Momentos que perdurarán ocultos tras cada una de nuestras miradas… presentes en cada uno de nuestros sueños.

Hasta pronto, Lisboa.

Cadiz
Cristina y Marta contemplan nuestro último atardecer en la playa de Mangueta, Cádiz.

Principales protagonistas (en órden de aparición):

No creo ser capaz de agradecer con simples palabras la fortuna de haber podido compartir con todas estas personas tal colección de momentos inolvidables.

Madrid: Juancar (alias el Niño) y Fabian.
Sevilla: Merce, Susana y Pedro (forever).
Sagres: Guille, Silvia, Gema y Mari (cinco estrellas).
Zambuiera: Alberto (o el que escapó en plena noche por la ventana).
Oporto: Aureliano (creo que no le entendí­ una sola palabra).
Lisboa: Andreia, Edgar, Ana, Patricia y Cándida (¡Aaaaay!).
Faro: Fran y Mariano (Sí­, en serio).
Marbella: Marí­a, Isra, Carolina y Laura.
Tarifa: Maribel, Penia, Jose (alias Señor Lobo), Puerto, Maribel, Miriam, Maika, David, Jesús y Javi.
Caños: Cristina y Marta.

Hoja de ruta:
Madrid -> Sevilla -> Sagres -> Marí­a Vinagre -> Zambuiera do Mar -> Rogil -> Odeceixe -> Santo André -> Troia -> Setubal -> Sessimbra -> Cabo Espichel -> Aldeia de Meco -> Lago Albufeira -> Costa Caparica -> Lisboa -> Ericeira -> Praya Areias Brancas -> Oporto -> Braga -> Oporto -> Aveiro -> Lisboa -> Sintra -> Lisboa -> Faro -> Caños de Meca -> Marbella -> Tarifa -> Caños de Meca -> Córdoba -> Madrid.

Hay 1 comentario

  1. miércoles, 24 de junio de 2009 a las 03:29

    Este fin de semana, Nenuca y yo, hemos un hecho un viaje relámpago a la playita, hemos ido a Portugal. Concretamente a Setubal y ya de paso nos hemos acercado a Troia.
    Sencillamente me ha parecido maravilloso, las playas están completamente cristalina..